sábado, 14 de agosto de 2010

No quiero ser madre! Aun...

Revisando documentos sin querer encontre un reporte de una tarea que lleve a cabo el año pasado. La actividad era cuidar un huevo con un compañero que segun la tarea sería tu pareja. Al leer está tarea recordé lo dificil que es mamá y se me quitaron las ganas de serlo durante un buen tiempo. Mas o menos decía así:


Mi esposo Ramiro y yo tuvimos una hija en la semana pasada.
Pensamos un nombre, y después de discutirlo llegamos a la conclusión que se llamaría Regina.

Nombre: Regina Anacleta Trejo Valles
Peso al nacer: 20 gramos
Medida: 7 centímetros
Fecha de nacimiento: 20 de Enero de 2009
Fecha de muerte: 23 de Enero de 2009


El primer día que tuvimos a nuestra hija fue algo muy emocionante y al principio nos pareció fácil, pero vaya que no lo sería…
Ese mismo día yo pedí llevarme a Regina para arreglarla y llenarla de curiosidades. Mi esposo se mostró desinteresado y solo me decía que me estaba tomando muy enserio este papel.

El segundo día llegue con Regina muy guapa, era rubia con ojos negros como los míos y con una cunita rosa muy linda, también lleve comida para mi hija.
Aún era divertido tener una hija.
Le pedí a mi esposo que se la llevará porque yo tenía entrenamiento de básquet además Regina casi no había convivido con su padre. Ramiro se negó a llevarse a la niña pues se avergonzaba de llevarse a su propia hija en una cuna rosa en el camión. Así que me pidió que al día siguiente pusiera a Regina en algo más discreto para así podérsela llevar el.


Cómo ya no hubo otro remedio más que llevármela ese día puesto que no quería tener discusiones con mi esposo además dentro de mi, quería realmente estar con ella porque sentía que Ramiro no sería responsable con ella. No hay nada mejor que Regina estuviera en manos de su propia madre.
Antes de comenzar el entrenamiento, arrulle a mi nena para que se durmiera y pudiera yo entrenar.
Mi hija tan linda se quedo profundamente dormida y la deje sobre la ventana de mi salón.
Bueno al terminar mi entrenamiento agarre mis cosas y me fui. Después de 20 minutos, yo ya casi llegaba a mi casa, cuando de pronto sentí que algo me faltaba… ¡si me faltaba Regina! Me altere y no sabía si regresar por ella, hacía mucho calor, mi mochila pesaba mucho, ya estaba a poco de llegar a mi casa, pero con solo de pensar que mi hija estaría sola, con hambre, con frío… y sin pensar dos veces le di mi mochila a majo y me solté a correr rumbo a mi hija.
Cuando llegue, ahí estaba mi retoña toda dormidita e inocente. Le pedí disculpas, le di un beso y nos fuimos caminando.

El miércoles ósea el tercer día le entregue a Ramiro nuestra hija y ahora si lo obligue a llevársela. Aunque no lo daba a notar, yo ya estaba agotada de tener una hija, me la tenía que llevar a todos lados, era demasiado frágil y yo sola no podía. Pero me agrado la reacción de mi marido, rápidamente accedió y le daba amor, yo me quede más tranquila y pude descansar ese día.


El jueves (cuarto día) Ramiro me entrego a mi hija ¡sin un ojo! Me enoje mucho, la pobrecita estaba tuerta y no paraba de llorar, hable con mi esposo y acordamos que el la llevaría a un oculista ese día.
Pero antes de que se acabara el día Ramiro ya le había conseguido un par de ojitos nuevos muy lindos, se los pego al revés y parecía que estaba bizca. Pero el detalle es lo que cuenta.
Ese día como siempre me tuve que llevar a la niña a casa.
Ya un drama realmente, mi esposo y yo peleábamos a diario para ver quién se llevaría a Regina, nadie se la quería llevar porque era mucha responsabilidad y nos quitaba nuestros ratos libres de diversión.
Regina no se merecía eso así que pensé en ella y me sacrifique puesto que era mi hija. Yo si la quería hacer feliz. Y decidí divorciarme de Ramiro pero con la condición de que el me pagara todos los gastos de la niña. Ramiro dijo que luego hablaríamos de ese tema que mejor me fuera a descansar y a pensar las cosas.


Al día siguiente viernes 23 de enero, llegue con mi hija. Todo iba normal. Yo me sentía orgullosa que a mi si me había durado mi hija. La tenía muy bien cuidada, sin rasguño alguno. Regina estaba feliz y eso me hacía pensar que todos mis sacrificios valieron la pena.
En la salida, he ahí nuestra discusión más grande entre Ramiro y yo. Era fin de semana eso significaba que podríamos salir con nuestras amistades, pero había un problema, REGINA. Ilusamente pensé que Ramiro me diría: “Sofía, me llevaré a Regina para que tu puedas salir a descansar un poco, ya que tu lo has cuidado toda la semana.”
Pero no, me equivoque al pensar eso. Las palabras de Ramiro fueron:


“Sofía te toca llevarte al huevo, yo ya me lo lleve un día”
En ese momento lo quería ahorcar y tronarle el huevo en la cara. Pero me tranquilice y me lo lleve yo.
En la salida, yo me estaba despidiendo de mis compañeritos, pero como llevaba muchas cosas en las manos, bata, celular, huevo, bolsa, mochila, chamarra etc. pues sin querer se me cayó Regina de mis manos, sólo escuche el ¡Mama! Pero antes de que terminara de decir eso, paso un carro y la atropello.
Fue muy dramático para mi, sentía que todo el esfuerzo que hice toda esa semana, se había ido por un tubo, me sentí avergonzada por ser una mamá irresponsable, Regina jamás me perdonaría, ella no tenía la culpa de tener una madre distraída y un padre desobligado. Ella merecía lo mejor en esta vida.
En la calle estaba su cuerpecito, con su lindo cabello rubio bañado con su propia yema, sus ojitos bizcos que le había comprado su padre, todo su cascaron deshecho, no pude mirar porque me destruía el alma.


Pienso que yo aún no estoy en edad para tener un hijo, no puedo cuidar un huevo menos un ser humano, es más, aún no puedo cuidarme a mi sola ni tomar decisiones.
Ser madre es algo muy delicado y que implica mucha responsabilidad y empeño, no puedes ser madre teniendo una vida social muy activa, ni tampoco puedes ser madre cuando no te gusta la idea de quedarte en casa los fines de semana cuidando a tu hijo.

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