Me llevo entonces a su sala, mueve su computadora y me sienta sobre su mesa de trabajo. Estaba muy excitada y al parecer el tambien. Quitate el pantalón, me dice. Lo obedesco de prisa mientras el se baja el cierre.
Sofía abre las piernas, me dice. Yo sentada sobre la mesa con los brazos apoyados hacia atrás. Me besa con pasión yo lo beso con más amor del que nunca sentí por nadie y en ese instante, hundió su sexo entre mis piernas y nos movemos primero con ternura y luego con cierta violencia, y siento que nos vamos a venir juntos. Él me ve a los ojos y me dice: aguarda no termines todavia, a lo que yo conteste: descuida yo puedo terminar cuando tu quieras. Levanto mis piernas, el dejo que lo atenazara con estas,y me dice Te amo Sofía, y yo apenas alcanzo a decir yo también te amo, justo cuando nos venimos juntos con unos gritos que no podemos ahogar.
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